La caótica situación que atraviesa España como consecuencia de estar gobernada por ineptos en un elevado tanto por ciento y por egoístas y mamones, en su acepción de chupar de la teta del Estado, en no menor porcentaje, bien puede calificarse de caótica, sin que se nos pueda tildar de exagerados. Pero si el momento histórico es grave, no lo es menos la cínica verborrea de quienes dirigen la política, manifestada en declaraciones infumables, en contradicciones salvajes y en afirmaciones tan hechas al albur que en cuestión de horas se "matizan" haciendo honor al desgraciado dicho de "donde dije digo, digo Diego".

La mentira y el cinismo rayan a tal altura que, al poco de haber expulsado de TVE a numerosos trabajadores, mediante un ERE, sale ahora el ministro Corbacho diciendo que hay que "acabar con la cultura de las prejubilaciones", cuando lo realmente necesario es  acabar, mediante el oportuno cese, con la incultura de un ministro que considera cultura al adelanto de la jubilación para un grupo de personas. Y, ¿qué decir de la errática postura de aprobar ese ERE, mientras ingresan en TVE sobrinos y terceros y se tiene en pasillos a profesionales de todos los oficios y categorías, mientras se gasta el dinero en comprar producciones externas a productoras afines al PSOE o al Gobierno? La carta que circula estos días, redactada por trabajadores de TVE, pone los pelos de punta a quien no conociera ya el dispendio constante de dinero público en mantener inoperantes "en pasillos" a plantillas y medios técnicos -con rabia de los afectados- para encargar a empresas privadas, el trabajo, que podrían ellos hacer perfectamente.

Pero si hay alguien insuperable a la hora de ejercitarse en hacer una cosa y decir otra, es el propio Rodríguez Zapatero, quien acaba de "rezar" junto a Obama. En su "plegaria" ha destacado que "España es...cristiana, sobre todo cristiana", lo cual se acaba de evidenciar en una encuesta que señala cómo tres de cada cuatro españoles se declaran católicos, mientras el presidente y su Gobierno se vienen distinguiendo por una política de clara descristianización. El  mismo personaje ha dejado boquiabiertos a nuestros asociados europeos hablando de exigencias para los países que no alcancen los objetivos económicos marcados por la Unión, prometiendo que España rectificará para cumplirlos y proponiendo cambios en el cálculo de las jubilaciones, al día siguiente rectificados ante la presión sindical. Claro que no hay que olvidar que es el hombre que, en plena crisis económico, negó que existiera, que al redactar el último presupuesto no incorporó ninguna de las advertencias que muchos economistas, el propio Bando de España y la Oposición le hacían y que cada vez que la cifra de parados aumenta y el dato sale a la luz, se conduele circunstancialmente, pero alza la voz para decir que, ya muy próximamente, veremos la recuperación. Pero, como el pastor que pedía el apoyo de sus vecinos, fingiendo que el lobo le atacaba - en el caso de ZP, el lobo es el PP- el presidente ha llegado al punto en que ni los suyos desean que siga gobernando un dirigente tan inepto. Al menos eso se desprende de la petición de José Maria Barreda, presidente de Castilla La Mancha y de varios barones del PSOE, aunque los paniaguados, como Montilla hayan salido al quite del presidente corneado, pidiendo respeto para él. Grave error, un presidente del Gobierno incompetente no merece más respeto que el debido a su persona, pero no el amén, ni siquiera de sus correligionarios, cuando mantiene en sus puestos a unos ministros, en general incapaces de resolver los graves problemas de este momento. Y, por si fuera poco, en plena crisis -y trágica para más de cuatro millones de españoles- muy recientemente  ha permitido  un aumento de los puestos públicos de libre designación.

Si en la política nacional hubiera hoy un solo justo, podríamos albergar la esperanza, aunque quede poco tiempo, de que España no acabe en la zanja.  Pero mientras los justos se dan cuenta de que ya más aguante es imposible y deciden optar por una moción de censura que nos libre constitucionalmente de este Gobierno, siguen saliendo a la luz el partidismo y los egoísmos, como a  modo de ejemplo, podemos traer el hecho  de que, cuando aún el Estatuto de Cataluña sigue empantanado en el T.C., un cordobés, aupado con la anuencia de los separatistas al escudo presidencial de la Generalitat, reinventa las veguerías, sin más ventajas a la vista que enfrentar a instituciones provinciales, comarcales y locales en nuestra querida España catalana.  

En fin, cuando el 9 de Febrero regresen nuestros padres de la Patria de sus vacaciones de 48 días, tal vez agradecidos de que el pueblo se las haya pagado tan largas, lleguen con los bríos necesarios para ofrecernos sin más dilaciones, una solución quirúrgica.